Explosión social en Chile

Explosión social en Chile

Desde el pasado viernes Chile está siendo testigo de una explosión social que comenzó con un aumento del billete de transporte público. El malestar social es el resultado de la creciente desigualdad en ese país, que se sufrió la dictadura y se trasladó a la democracia, sin el cambio fundamental de las políticas económicas neoliberales. Estas políticas consistieron en privatizar a cualquier precio, negando los servicios públicos y sociales, el acceso a la vivienda, a los servicios de salud y a la protección social en general. Los fondos de pensiones privados invierten y especulan con el capital en lugar de asegurar un plan de protección social para los trabajadores. Aunque muchos estudios de la OCDE posicionan a Chile en un alto rango de desarrollo económico, la creciente desigualdad y la falta de distribución justa de la riqueza parece no formar parte de los indicadores.

Como en situaciones similares, basta un acto menor, como el aumento del precio del billete de transporte, para desencadenar la violencia alimentada por el sentimiento de exclusión y la experiencia de no poder permitirse ya la vida ordinaria. La respuesta del gobierno de derechas no nos sorprende por su ignorancia de la realidad social. Por primera vez desde el fin de la dictadura, tanques y militares están ocupando las calles en Santiago y en otras grandes ciudades. En lugar de atacar a las causas profundas de los disturbios, el foco se pone en la violencia cuando Piñera declara que "el país está en guerra". En guerra consigo mismo, sí. Pero no en guerra contra la miseria, contra las crecientes disparidades que se ocultan en las estadísticas de comercio y crecimiento económico, tan bien acogidas por los economistas de mente estrecha. El riesgo de una "guerra civil" es muy alto cuando el gobierno responde de esta manera.  Esta llamada a las fuerzas militares a controlar el orden, no tiene en cuenta tampoco lo que, simbólicamente, este tipo de medidas supone en Chile.

Pedimos el fin inmediato del estado de emergencia y pedimos así mismo a todas las fuerzas democráticas y sociales que defiendan las instituciones democráticas, demostrando que son capaces de encontrar respuestas a las necesidades de las personas y de desarrollar alternativas políticas a la ley marcial o, en el peor de los casos, a un retorno a un régimen militar autoritario.