Haciendo realidad el trabajo decente y la protección social para todos: El cambio generado por las organizaciones de la sociedad civil

Haciendo realidad el trabajo decente y la protección social para todos: El cambio generado por las organizaciones de la sociedad civil

Realising Decent Work and Social Protection for All: How civil society organisations are creating change (in English)

La reciente crisis económica que nos han golpeado en los últimos años ha sacado a la luz nuestra vulnerabilidad ante los cambios en nuestro entorno.

La globalización, los mercados cambiantes y los shocks económicos, medioambientales y financieros se producen simultáneamente, no sólo haciendo que los que ya son pobres y vulnerables alcancen una pobreza más extrema, sino también generando un número cada vez mayor de grupos vulnerables nuevos que no han sido capaces de adaptarse a las nuevas circunstancias. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que sólo la crisis financiera mundial podría haber llevado a 200 millones de personas a la pobreza, además de contribuir a destruir algunos de los progresos realizados para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

A pesar de que existe un consenso general con respecto a que los países que contaban con sistemas eficaces y eficientes de seguridad social antes de la crisis estaban mucho mejor capacitados para hacer frente a sus consecuencias, únicamente el 20% de la población mundial dispone de una cobertura adecuada de protección social. Sin embargo, los efectos de las crisis son sólo un síntoma de una falta de equilibrio mundial mucho más general y arraigado.

Invertir en un nivel básico de protección social para todos no es sólo un derecho humano básico y una necesidad social, sino que también es una necesidad económica. La protección social no sólo proporciona una red de seguridad para los países, comunidades, familias e individuos; además, es parte de un enfoque inclusivo para sacar a la gente de la pobreza, al permitirles no sólo beneficiarse del crecimiento sino también participar en el mismo de forma productiva. Lo que es más importante, es asequible: con sólo un 2% del PIB mundial, se podría conceder un nivel básico de protección social a todos los pobres del mundo. Este nivel básico de protección social convertiría a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en una realidad tangible, al permitir que aquellos que viven en la pobreza accedan a la educación y a servicios sanitarios básicos, además de generar las oportunidades de empleo necesarias para labrarse un futuro sostenible para sí mismos y sus familias.

La desigualdad mundial está contribuyendo a un malestar social y un vacío cada vez mayor entre aquellos que tienen algo y aquellos que no tienen nada. Por tanto, no podemos seguir esperando a que llegue la «siguiente crisis» para garantizar un nivel básico de protección social para todos. Cada vez existe un mayor consenso por parte de los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil (OSC), los movimientos de trabajadores y los propios ciudadanos (tanto en el Norte como en el Sur) acerca de que un nivel mundial básico de protección social para todos permitiría a las sociedades e individuos estar preparados para cualquier shock futuro; facilitaría la consecución de los ODM a los que se ha comprometido la comunidad mundial; y permitiría destapar el potencial económico, social y productivo de los muchos millones de personas que se encuentran atrapadas en la pobreza.

Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y los movimientos de trabajadores juegan un papel esencial y triple:

  • apoyando el movimiento para adoptar un nivel básico realista de protección social en todo el mundo, tal y como se establece en la Iniciativa del Piso de Protección Social de la OIT;
  • organizando y dando voz a los trabajadores y otros grupos vulnerables que reclaman la igualdad y una vida digna; y
  • haciendo que los gobiernos y la comunidad internacional rindan cuentas cuando no apliquen la legislación y las políticas o no concedan la financiación a la que se han comprometido.

La Red Global, coordinada por SOLIDAR y la International Federation of Workers’ Education Associations, permite a los movimientos de trabajadores y las OSC en todo el mundo reclamar sus derechos humanos, sociales y económicos, incluyendo el derecho de todo ser humano a un nivel básico de protección social. Para ello:

  • empodera a los trabajadores para que desarrollen una única voz colectiva y fuerte y pasen a la acción generando cambios políticos, legislativos, sociales y prácticos;
  • proporciona pruebas que apoyen sus reclamaciones; y
  • establece vínculos con movimientos sociales y de trabajo que apoyen sus solicitudes de igualdad y cambio.

El capítulo dos de este informe proporciona ejemplos de la forma en que los miembros de la Red Global están ayudando las organizaciones de trabajadores: generando una mayor concienciación con respecto al derecho básico a la seguridad social y el trabajo decente; promoviendo cambios legislativos para que todo el mundo pueda beneficiar de una protección social básica y del trabajo decente; y realizando un seguimiento de la legislación existente para garantizar que los compromisos que tanto ha costado conseguir pasen del papel a la práctica.

La Red Global Africana ha colaborado con el sindicato sudafricano de trabajadoras domésticas (South African Domestic Workers Union, SADSAWU), para elaborar una serie de casos de estudio sobre la protección social de las trabajadoras domésticas, además de demostrar las diferencias existentes entre la legislación y la práctica. Los miembros regionales de la Red Global Asiática[4], la Confederación de Sindicatos de Hong Kong (Hong Kong Confederation of Trade Unions, HKCTU), y la Fundación para la Educación Laboral (Labour Education Foundation, LEF) de Pakistán muestran cómo están trabajando para empoderar a las trabajadoras domésticas migrantes y las mujeres que trabajan desde su hogar para que tengan acceso a los sistemas de protección social. El trabajo de la Red Global de América Latina[5] y Foro Salud[6] en Perú subraya el papel de las organizaciones de la sociedad civil a la hora de hacer un seguimiento de la aplicación de la legislación existente y denunciar los casos de violación de los derechos. Los miembros de la Red Global de los países Árabes[7], el Centro por la Democracia y los Derechos de los Trabajadores, (Democracy and Workers Rights Center, DWRC) en Palestina analizan el papel que representan las organizaciones como la suya a la hora de apoyar a las personas de la región para que sigan reclamando sus derechos y exijan responsabilidades a los gobiernos por sus compromisos para con el trabajo decente y la protección social para todos.

A pesar de la lucha implacable de los trabajadores y los movimientos sociales, sin un compromiso político y financiero mundial y un marco coherente, sólo será posible conseguir un nivel básico de protección social y trabajo decente para algunos.

La Iniciativa del Piso de Protección Social de la OIT proporciona un marco coherente y viable para desarrollar planes de protección social nacionales relevantes. La comunidad internacional se debe comprometer a nivel político, legislativo y financiero no sólo para adoptar la Iniciativa del Piso, sino también para ponerla en práctica. Por supuesto, el objetivo de conseguir una protección social y un trabajo decente para todos no se puede alcanzar, ni se alcanzará, sin el seguimiento y la voz unísona de los movimientos de la sociedad civil de los trabajadores que deben seguir participando como verdaderos socios en el desarrollo, la puesta en práctica y el seguimiento de las políticas nacionales de protección social.

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